14 junio 2006

Martes trece, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes.

Miren nadamás qué chulada, de qué me ha servido la buena educación que en mi casa he recibido, donde los principios de amor a la patria, libre pensamiento, respeto al derecho ajeno, laicismo y espíritu crítico, son menester. Aquí la de la voz es una supersticiosa sin remedio. Nomás me falta colgarme los ajos en el cuello y solicitar los servicios de un especialista en feng-shui.

Y es que cada martes trece que se cruza en mi camino, conspiran los demonios contra mi. Ayer mismo me di cuenta que mi PC estaba en artículo mortis, sin remedio. Todos los archivos se fueron al cielo (o a la casa del malnacido hacker que me "fregó para toda la vida"- como decía mi abuela-).

Siempre son mejores las políticas preventivas que los paliativos; de esta negra experiencia aprendí que siempre hay que tener respaldos de todos los documentos importantes, tener activado el antivirus y el firewall encendido. Y por supuesto, lo más importante es que cada martes trece se debe convocar a un aquelarre para protegerse de los malos espíritus.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dice que...

Retrato de bailarina

En solitaria danza sorprendida,
durmió en los músculos el movimiento,
inmóviles cuajaron luz y viento,
de la melena y poco más vestida.

Grácil sinuosidad en la salida
de espalda vertical hacia el asiento,
en retorno hacia el muslo, y nuevo intento
de retroceso al pie en postura erguida.

Mano iniciando vuelo de paloma,
mientras el rostro sobre el hombro asoma
con gesto de sensual invitación.

Desconozco al mirarte si prefiero
la quietud del retrato, o el ligero,
dinámico despliegue de la acción.

15 junio, 2006  

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